Carlito y sus manguitos. Capítulo 1

Carlito es un simpático monito que vive en la cima de un árbol, pero no es un árbol cualquiera, se trata de una planta tropical que produce abundantes mangos, de hecho Carlito escogió esa casa puesto que le gusta mucho comer mangos, a diferencia de otros monos que les gustan los plátanos.

Pero es que Carlito es así de singular. A él le gustan tanto los mangos que los come día y noche, y considera que cualquier momento es bueno para llenar su panza de azucarados mangos.
Aún no os he contado que los mangos de su árbol son los más dulces que nunca se han visto en todo el mundo, y es por eso que en ocasiones Carlito ha de hacer frente a algunos enemigos que tratan de robarle sus preciados manguitos.

Una noche que Carlito se encontraba durmiendo en una rama del árbol -la que más le gusta puesto que es más flexible que todas las demás- aprovecharon un par de osos de gran tamaño para acercarse al máximo a las matas de mango y comenzar a robarlos.
Los osos iban ataviados con unos sacos en sus lomos en los que iban introduciendo los mangos, y así pretendían robar todos y no dejar ni un sólo mango en las ramas.
Un de los dos osos, el de cabello más oscuro, se despistó y rompió una pequeña rama, la cual advirtió a Carlito de la presencia de los maleantes, así que inmediatamente del sobresalto, Carlito activó una de las trampas que tenía en su árbol, y así calló una gran jaula que al instante atrapó a los ladrones de fruta.
- ¿Como os atrevéis a venir a mi casa del árbol a por mis manguitos? -Dijo Carlito enfurecido y encarándose a los osos.
- Lo sentimos Carlito, pero es que necesitamos los mangos para dárselos a nuestros ositos, tenemos 12 hijos. -Dijo el oso de cabello más claro.
- Si de verdad necesitáis los mangos para comer, ¿por qué no me los habéis pedido en lugar de robarlos?
- Pensábamos que no nos darías tantos mangos. Además, pensábamos que a los monos solo os gustaban los plátanos.
- Os equivocáis ya que yo odio los plátanos. Y lo que habéis hecho está muy mal, pero aún voy a ser generoso y dejaré que os llevéis los mangos que habéis cogido. -Dijo Carlito.

A continuación Carlito abrió la jaula para que pudieran salir los osos, los cuales le agradecieron que les permitiera huir con los mangos en su poder, pero mientras daban la vuelta de regreso a casa, Carlito les grito a los osos:
- Hoy he sido generoso con vosotros, pero mañana lo seréis vosotros conmigo. Así que mañana venís al salir el sol y os estaré esperando para encomendaros unas tareas.
- Así lo haremos, y gracias otra vez. -Dijo el oso de cabello más oscuro.

Tras la promesa de que regresarían los osos al día siguiente, pasó la noche para Carlitos sin ningún otro sobresalto.

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